domingo, 4 de septiembre de 2011

EL TELON

TELÓN
Fernando Bárcena y Joan – Carles Melich  
La mejor escuela
Desconfía de aquellos que te enseñan listas de nombres, formulas y fechas, Y que siempre repiten modelos de cultura que son la triste herencia que aborreces.
No aprendas solo cosas, piensa en ellas y construye a tu antojo situaciones e imágenes que rompan la barrera que aseguran existe entre la realidad y la utopía: Vive un mundo cóncavo y vacio Juzga cómo  sería una selva quemada detén el oleaje de las rompientes.
Tiñe de rojo el mar
Sigue a unas paralelas hasta que te devuelvan al punto de partida
Coloca el horizonte en vertical
Haz aullar aun desierto
Familiarízate con la locura
Después sal a la calle y observa:
Es la mejor escuela de tu vida
(José Agustín Goytisolo)

¿QUE APORTA LA LITERATURA A LA PEDAGOGIA?
La literatura no es una lista enorme de nacionalidades, fechas, personajes, recursos o figuras. La literatura no es aparear correctamente dos columnas, confrontadas, de obras y autores. La literatura no se memoriza. Se lee, se siente, se ríe, se juega, se goza, se ama, se apasiona, se revuelca, se llora y se espera. En fin; la literatura se vive.
La literatura es crear, romper con parámetros caducos, atreverse a proponer nuevos criterios de la vida y valores humanos, es innovar desde una visión original de mundo; expresarse en entender el lenguaje como un poder que nos permite construir la identidad y re-crear lo que nos rodea, es ejercer la vida, vivir  con pasión, entender la literatura como un arte y una forma de ver y sentir el mundo, dejando que se asomen otras experiencias, que vibre la sensibilidad, aceptar la palabra del otro cuando proponemos  la nuestra, reírse con la alegría de alguien o rabiar por la desgracia de otro; la literatura nos transforma en cómplices de un acto, y finalmente nos conlleva a tener las herramientas para proponer  y construir un mundo diferente y mejor.
La pedagogía es apostarle al respeto, a la igualdad, a la libertad, a la crítica; la pedagogía  y la literatura son dos  palabras que transforman el mundo.
La literatura le aporta a la pedagogía arte, creatividad, libertad, diversidad, alegría, intercambio, magia, color, saber,  identidad y razón. Lo que pretendemos es estrechar los lazos entre la literatura y la pedagogía. Más aún, significa estrechar los vínculos entre el saber educativo y el saber poético; teniendo en cuenta que desde una dimensión poética podemos crear autentica novedad, una novedad refundadora de humanidad  desde la educación y, al mismo tiempo una verdadera crítica.
La literatura es el  puente que une  el saber educativo con la pedagogía, si perdemos estas dos artes  (literatura y pedagogía) se pierde la esencia, la sensibilidad y la estética, ¿que queda, entonces, de ellas? o ¿con qué  discurso es con el que trabajamos?
Es así como el discurso pedagógico nos lo aporta la literatura.
¿POR QUE HAY QUE PERMITIR QUE LOS POETAS VUELVAN A OCUPAR EL CENTRO DE LA PLAZA PEDAGOGICA?
 
Los poetas son los que creen que las cosas pueden ser de otra manera, son los que transforman el mundo, los que aportan conocimiento, alegría, pasión, goce, vida, en fin; los poetas son los que se resisten a ver todo en decline, para ellos todo es posible, siempre ven las cosas por el lado positivo, creen firmemente en que todavía es posible decir “no”,  son los que invitan a no perder la función emotiva, fantástica, simbólica, metafórica, creativa, profunda, conmovedora, mágica y enigmática ; sobran palabras y  razones para permitir a los poetas en los centros de las plazas pedagógicas.
La vida es la misma literatura y la vida por la escritura, dejémonos educar por los libros.

Dejemos regresar los poetas a la ciudad para volver a registrar los nombres de los escritores, cuyas identidades quisieron borrar los poderosos de la historia, compadezcámonos, suframos con aquel y con aquellos que ya no están frente a nosotros para hablarnos cara a cara, pero que nos han dejado en herencia su escritura. Hay que volver a traer la literatura a la casa, a tener el libro en el aula. Hay que escuchar de nuevo la voz de los libros a través de los padres, del profesor y del alumno, escuchar otra vez la voz de los narradores mismos, pues no hay duda de que si la escritura es la pintura de la voz y el cuerpo la escultura del alma, la lectura de un cuento, de un poema o de una novela es el mejor poema, cuento o novela escrito en los espacios familiares, en el espacio escolar o universitario, apasionémonos y apasionemos al niño por el amor, el desamor, la alegría, la ternura, el goce, la riza y porque no, por el terror que se siente y se vive en los cuentos de espantos, pero hay que resaltar: “una cosa es que al niño le guste el tema de los espantos y otra es que el estudiante salga espantado por la voz del profesor”.


1 comentario:

  1. Reflexiones profundas, la palabra no es univoca, es apertura, transformación. Esa palabra con la que formamos a nuestros estudiantes , la que camina haciendo camino, ahi la pedagogía.

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